martes, 1 de noviembre de 2016

Un País Llamado Taured

     En 1954, en el aeropuerto de Tokio, todo ocurría con normalidad hasta que un operario de aduanas se fija en un espigado y peculiar pasajero que hacía cola para la típica revisión de pasaportes.
     Este era un hombre caucásico y de rasgos normales. Cuando le llega el turno y presenta sus documentos para el sellado, el agente se queda perplejo al comprobar que el pasajero proviene de un pais Europeo, situado entre Francia y España, llamado Taured, también llamado Torda.
     Despues de varias comprobaciones en distintos mapas y de innumerables consultas sin descubrir el citado pais, deciden enseñarle uno de los mapas al pasajero y le indican que señale, justamente, donde esta situado, pero al apuntar con el dedo descubren con asombro que señala al Principado de Andorra en España.
     El pasajero, que hablaba un fluido japonés, no salía de su asombro al comprobar que su pais se llamaba diferente. Ademas, su pasaporte presentaba las pruebas selladas de que el viajero había hecho varios viajes anteriores y todos presentaban los sellos correspondientes, aunque el sello japonés variaba en algunos detalles.
     También enseñó una licencia de conducir, unos documentos empresariales y una cuenta bancaria de un banco inexistente. Aduciendo por activa y por pasiva que jamás oyó hablar del citado Principado de Andorra.
     El personaje levantó tantas suspicacias que fue dirigido a la sala de interrogatorios, pero él no dejaba de insistir que provenía de Taured y que éste no era el primer viaje que hacía por negocios.
     Este hombre, cuyo nombre no ha trascendido, afirmaba que su pais tenía una antiguedad de casi 1.000 años y que nunca jamás oyó hablar de Andorra.
     Fatigado ante el insistente interrogatorio, comunicó a los oficiales que viajó sin ningun tipo de problemas y durante los últimos cinco años a Tokio por compromisos empresariales, haciendo referencia a los sellos emitidos en su pasaporte.
     Las autoridades intentaron comprobar su veracidad haciendo una llamada a la supuesta empresa que dijo donde trabajaba, esta, aunque existía, no tenían constancia de este trabajador.
     Cansados y fatigados del interrogatorio y sin llegar a ninguna conclusión, deciden enviar al hombre a una habitación de Hotel vigilado mientras se establecía contacto con las autoridades pertinentes.
     La habitación, situada en una planta alta, sólo tenía una pequeña ventana y después de una ligera cena fue vigilado toda la noche, los guardias informaron no haber escuchado ruido alguno durante la noche. Por la mañana y al no recibir respuesta a las llamadas, los agentes entraron en la habitación para descubrirla vacía.
     Fue en vano la busqueda posterior que realizó la policía de Tokio. No había ni rastro.
     Para la policía, todo esto no es mas que otro intento de espionaje, bajo mi punto de vista demasiado disparatado, pero es la respuesta oficial a dicha contingencia. Teniendo en cuenta que aún coleteaban los daños psicológicos de una anterior guerra, sera el lector quien haga un juicio de semejante y curiosa anecdota que, para mi, es un claro ejemplo de distorsión temporal.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, no utilices palabras mal sonantes a menos que tu inteligencia no te lo permita.